El vestido de novia se reinventa

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A todo color, con flores, notas musicales o dibujos infantiles. Si lo que de verdad quieres es sorprender el día de tu boda… el blanco ya no vale. El vestido de novia se deshace de los convencionalismos para dar rienda suelta a la imaginación. Una reinvención de los códigos tradicionales con diseños chics y originales que desde luego consiguen su propósito de que la novia no pase desapercibida.

RRSS 2014
RRSS 2014

La vie en rose

Durante la época victoriana el vestido de la novia podía ser de cualquier color, excepto el negro y el rojo (por su asociación al luto y al libertinaje, respectivamente) hasta que en 1850 la decisión de la Reina Victoria de Inglaterra de vestir de blanco. Sus connotaciones de inocencia y pureza desencadenaron que se estableciera desde entonces como el color predilecto. Sin embargo, tras un reinado que ha durado décadas, ahora las cosas vuelven a cambiar y ya hay firme candidato para desbancarlo del trono.

El rosa empolvado gana terreno y se consolida como el nuevo blanco para las novias más románticas. Un color delicado, femenino, naif y muy favorecedor lo convierten en una de las opciones más acertadas para dar el ‘Sí, quiero’ ¿La última en sumarse a la tendencia? Beatrice Borromeo. La que se ha convertido en una de las it girl del momento, sorprendía hace unos días con un Valentino en rosa pálido en su boda civil con Pierre Casiraghi. Un look inspirador que acompañado de unos adornos florales en el pelo añadían un toque de dulzura extra para un enlace de cuento de hadas.

Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi
Beatrice Borromeo y Pierre Casiraghi

Aunque Beatrice no ha sido la única en rendirse a las bondades del color de moda. Jessica Biel, Gwen Stefani o Reese Witherspoon son algunas de las celebrities que en su momento también escogieron el rosa candy para pasar por el altar.

Sin embargo, no sólo el rosa sirve para poner en entredicho el tópico de que ‘blanca y radiante va la novia’. Elizabeth Taylor fue una de las primeras en apuntarse a esta tendencia eligiendo un diseño en amarillo canario para su cuarta boda con Richard Burton en 1964. Y, aunque más tarde confesó arrepentirse, Sarah Jessica Parker intentó despistar a los paparazzi con un espectacular vestido negro en su boda sorpresa con Matthew Broderick en 1997.

Sarah Jessica Parker y Matthew Broderick
Sarah Jessica Parker y Matthew Broderick

Para las más tradicionales siempre existe la alternativa de aportar un toque diferente a través de los accesorios en vez de apostar por un total look. Unos zapatos rosas, unas flores de colores en el pelo,… pequeños trucos que aportan un plus de originalidad. Sea como fuere, el color inmaculado ya no es tendencia, ahora lo que se lleva son las novias a todo color.

Prints para todos los gustos

En este terreno Angelina Jolie marcó un antes y un después con un vestido en clave blanca bordado con dibujos de sus hijos. Su Versace no pasó desapercibido y tampoco dejó a nadie indiferente. Una elección llamativa y cuanto menos entrañable que ¿por qué no puede ser perfecta? Dejando a un lado gustos y opiniones, lo cierto es que la ahora señora Pitt convirtió la tendencia en algo mundial.

Vestido de boda de Angelina Jolie
Vestido de boda de Angelina Jolie

Poppy Delavingne también se inclinaba por esta estética para su segunda boda con James Cooken en Marrakech. La británica lucía así un etéreo vestido blanco de Emilio Pucci capeado y cuajado de bordados florales de todos los colores. Un diseño divertido y original.

Vestido de novia de Poppy Delavingne
Vestido de novia de Poppy Delavingne

Los códigos tradicionales han evolucionado hacia un protocolo más relajado que han convertido las ceremonias nupciales en un evento mucho más íntimo en el que la personalización es el factor clave.

Reinventando las formas

Pero el color no es la única tendencia que ha irrumpido de lleno en la estética nupcial dispuesta a romper con todos los cánones. Los vestidos camiseros y las faldas con bolsillos suponen todo un acierto en busca de la comodidad. También ganan terreno los escotes velados y las espaldas arriesgadas, que siempre son garantía de éxito.

Y además, aunque el largo sigue siendo la apuesta favorita,  los vestidos cortos se han convertido en una opción igual de válida y perfecta para aquellas que elijan dar el paso en los meses más calurosos del año.

Sobre el autor del artículo

Nuria

Periodista y fotógrafa de profesión, en mi bolso nunca faltará una cámara con la que poder hacer de coolhunter en mi tiempo libre mientras me pierdo por las calles de cualquier ciudad.
Adicta a los escaparates y especialista en memorizar los catálogos de cada temporada. Mi reto de cada día: buscar nuevas combinaciones en mi fondo de armario. Fiel a los toques personales y defensora de que la moda no tiene por qué estar reñida con el bolsillo, el truco está en elegir el complemento adecuado.
Actualidad y Moda constituye toda una aventura en la que entremezclar mis pasiones con el mejor de los resultados y explotar al máximo mi creatividad compartiendo gustos y opiniones.

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