La barba, ¿Un símbolo clasista o sólo un estilo vintage de la “Hipstermanía”?

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Se ha convertido en una de las nuevas tendencias del siglo XXI, hay personas que lo ven tan solo como un estilo Vintage que se impulsó a través de la moda Hipster, otras como una tendencia que destaca la virilidad y rudeza del hombre o tan solo como una etiqueta del hombre “moderno”.

Se sabe que las corrientes estéticas son pasajeras y que diariamente van cambiando, que los hombres decidan llevar barba o no, en cierta parte esto no deja de responder a la moda. Son tendencias que se crean para darnos algún tipo de identidad, para pasar por excéntricos, o porque tan solo “Se ve bien” pero ¿Qué sabemos acerca de esto? ¿Se han puesto a investigar sobre los orígenes de las diferentes estéticas que adoptan o piensan adoptar? La mayoría respondería “No” ya que, por lo general. solo nos dejamos llevar por lo que vemos o por lo que solemos escuchar.

Es cierto que la apariencia dice mucho, el vello facial, el peinado y hasta la forma de caminar alteran radicalmente la manera de cómo nos perciben los demás.

 ¿Qué trasmite la barba y porque los hombres se la dejan crecer?

1- Desde siglos pasados hasta nuestros días, la gente a asociado la barba como una señal de autoridad, respeto y poder.

2- La percepción de que quien la lleva es un poco más mayor de lo que realmente podría ser.

3- Las barbas dan más atributos de masculinidad.

4- Como símbolo de respeto y poder.

En pocas palabras, se podría decir que usar barba representaba autoconfianza, autoridad y rudeza.

Pero ¿sabían que también representa la hombría decimonónica y la supremacía blanca? Apuesto que no. Su origen histórico proviene de EEUU, que es de donde mismo se ha importado la moda Hipster.

A pesar de que la barba en el siglo XX era parte de los movimientos de izquierda, obreros y sindicalistas, sus orígenes decimonónicos se responden a una filosofía contrapuesta: En rechazó a los negros de EEUU.

Según el sitio “el confidencial”
Los afroamericano se dedicaban en aquel entonces al rentable negocio de las barberías, con esto empezaron a ganar independencia, influencia en las comunidades y un estatus económico que muchos norteamericanos no estaban dispuestos a tolerar. Eran los inicios de la Guerra de Secesión.

Boicot a los barberos negros

El “carácter racial de la barba”, -de esta manera se ha referido a este fenómeno el escritor e historiador especializado en estudios culturales Sean Trainor– se hizo patente en medio de la guerracivilista, como rechazo a las ansias de libertad de los esclavos y negros. En el momento que los afroamericanos pasaros de ser trabajadores de segunda a encargados de mantener rasurados a los hombres que se acercaban a la idea de “empresario”, el boicot comenzó a ser evidente. Los norteamericanos no podían permitirse que esos negocios prosperaran, ya que eso favorecía la influencia social y política -según defiende el historiador en el capítulo de “Children and YouthDuringthe Civil War Era (New York UniversityPress)”.

Las amenazas contra el orden social establecido comenzaban a acumularse. 13 de los 45 delegados que participaron en la convención afroamericana celebrada en Ohio en el año 1852 eran barberos. Si a este creciente poder se le unen las teorías raciales que generaban auge en aquel entonces, y que coincidían en definir a la raza negra como provocadores de la violencia, la conclusión era clara: “eran los mejor preparados para dirigir una insurrección”, apunta el historiador.

La única alternativa era afeitarse en casa, pero eso heriría el ego de los adinerados supremacistas. Entonces comenzaron a multiplicarse las barberías lideradas por hombres blancos. Si en 1850 apenas representaban el 20% del empresariado, diez años después ya eran casi la totalidad. Aun sin moros en la costa, lo más comprometido con la causa era dejarse la barba. “Fue entonces cuando se convirtió en un símbolo racial” añade Trainor.

El símbolo de la “raza conquistadora”

Los cánones estéticos comenzaron a cambiar, inspirados más por las connotaciones políticas que por la imagen en sí misma. El aspecto salvaje de los grandes conquistadores coloniales iba en aumento. Además, no estaba bien visto utilizar una herramienta que era del dominio de los esclavos y negros como era la navaja de afeitar. Poco a poco, las barbas fueron haciéndose cada vez más raudas y largas, con las mismas reglas de estilo de las que ahora se ha apropiado la estética Hipster.

No todo este proceso ocurrió al azar. Incluso se realizaron costosas campañas propagandísticas que relacionaban la barba como un símbolo de la supremacía blanca. El influyente diario de aquella epoca DailyEveningTranscript lanzó en 1856 una serie de 21 artículos donde los racistas escritores “probeard” se extendían para defender esta incipiente moda, que representaba el “ideal de resistencia”, así como de “dominio de los blancos sobre las razas inferiores”.

De entre todos los articulistas “probarba” que comenzaron a salir de debajo de las piedras se destaca uno que firmaba con el pseudónimo “Lady onberards” y publicado en 1856 en el New York Tribune. En sus líneas se proclama la “raza de los barbudos”, que no es más que un sinónimo de la aclamada “raza conquistadora”. Un apunte histórico que seguramente desconocían los seguidores de la “revolución de los barbudos” comandada justo un siglo después en Sierra Maestra por el decrépito Fidel Castro y de los reaccionarios contra los derechos de las mujeres.

La historiadora de la Universidad de Berkely, Sarah Gold McBride, especializada en estudios de género, afirma que la barba también tuvo fuertes connotaciones sexistas durante esta época. Concretamente, se puso de moda como “respuesta al movimiento por los derechos de la mujer, expresado en la Seneca Falls Convention”. Frente a la petición del voto femenino, en la presentación a las elecciones, para afiliarse o asistir a reuniones políticas, no había nada mejor que dejarse la barba.

Una vez más, la barba como respuesta a las amenazas del orden establecido. La aproximación histórica a la que nos remiten historiadores como Trainor o Mcbride, deja claro que el vello facial era la bandera de los reaccionarios de la época. Unas connotaciones que hoy en día se mantienen en el islamismo, entre cuyos practicantes la barba forma parte de la Sunnah.

Actualmente, el echo de dejarse la barba no se debe tanto a sus connotaciones políticas, sino más bien pintorescas. Sin embargo, el saber nunca está de más, al fin y al cabo La estética y la ideología están mucho más relacionadas de lo que parece”.

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Sobre el autor del artículo

Dgo Graterol

Periodista, Investigador, Fotógrafo, Reportero Gráfico, Intento de escritor. "No soy de este mundo, sino, un espectador de el."

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